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13/3/11

LOS BARBAROS DE MAROTO (2).- WOLFF



LOS BARBAROS DE MAROTO (2).- WOLFF Y LA REVISTA DRACULA.

En el comic español han existido intentos de generar productos asumibles por un público mayoritario,  en algunos casos utilizando como reclamo a los extraordinarios autores que el medio atesoraba en nuestro país en un determinado momento.
 

Esteban Maroto fue uno de sus principales valores en el principio de los 70, entre sus principales cualidades destacaba la belleza que sabia imprimir a sus mujeres y los atrevidos planteamientos en el desarrollo y la narrativa de página.
La revista Drácula (Editoral Buru Lan de San Sebastián) fue uno de esos intentos de aunar comercialidad y calidad. En ella se asociaron materiales de distinta factura y constituyó un puzle heterogéneo en el que cabían muchos enfoque y grafismos.


Cabe destacar entre los autores que intervendrían en la revista a Enric Sió, Esteban Maroto, Alfonso Figueras y José María Beá.

Enric Sió nos daría una de sus mejores obras, subdividida en capítulos de cinco páginas bajo el nombre de 'Mis Miedos'.  No insistimos en ello, pues tiene su entrada correspondiente en este mismo blog (aquí).


En cuanto a Esteban Maroto, cansado ya de la ciencia ficción, empezó a desarrollar una serie de 'espadas y brujería' (temática en la que profundizaria posteriormente) con el nombre de Wolff.


El guión fue compartido con Luis Gasca, (editor de la revista) que firmaba bajo el pseudónimo de Sadko. Las declaraciones de Esteban Maroto con posterioridad, no daban lugar a dudas de que las relaciones entre ambos no habían sido muy buenas.


La cosa no terminó bien, (por ese y otros motivos) y el interés del dibujante en la obra fue decreciendo, por lo que la curva de brillantez gráfica se fue difuminando.

Pero, en aquella época (principio de los 70) Esteban Maroto ya se había hecho un nombre y un público en el cómic mundial y la historia seria publicada en muchos países. Presentamos aquí unas páginas en su edición francesa de Dargaud, aunque tambien la tendria en otros muchos idiomas, incluido el ingles.


Este personaje en cualquier caso tiene planchas interesantes y merece un acercamiento y un recuerdo, aunque sea puntual. Hemos remasterizado las páginas que presentamos, con el fin de hacer justicia al trabajo de Maroto.

Deseamos que esta entrada sorprenda gratamente a los que no conocieran este trabajo y traiga buenos recuerdos a a los que peinan alguna que otra cana.
                                                                                         







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16/12/09

LOS BARBAROS DE MAROTO (1) Manly el guerrero-Dax the warrior.



Esteban Maroto fue entre finales de los 60 y comienzo de los 80 el gran referente internacional del cómic español. Hubo otros muchos dibujantes nacionales en aquel entonces que tuvieron éxito en el extranjero, pero por sus características, sin lugar a dudas el suyo fue un caso aparte.

La serie de ‘5 X INFINITO’ le sirvió de lanzadera al estrellato internacional. Los premios se multiplicaron y entre ellos el Cómic Internacional Award??’(Premio concedido por los dibujantes profesionales norteamericanos), en dura competencia con Gir y Bellamy (¡total nada!). La obra había llegado a USA a través de una versión mejicana retranqueada llamada ‘Legionarios del espacio’ y los profesionales de EEUU (que hasta entonces miraban a los autores europeos por encima del hombro) alucinaron, se la pasaron de mano en mano, y quedaron admirados de lo que se hacia al otro lado del océano: ¡El éxito fue total!
El triunfo de la serie coincidió con su desaparición. Maroto decidió concluir con su trabajo en la ciencia-ficción e iniciar un nuevo trayecto en lo gráfico. Por diversos motivos, incluido el económico (cobraba mil pesetas por página), tenía ganas de soltar amarras y romper con todo lo anterior, con esa finalidad elaboró un proyecto de fantasía-heroica o como lo llaman en USA, espadas y brujería. La serie seria bautizada inicialmente con el nombre de ‘Manly el guerrero’. La subdividió en episodios de ocho páginas y su primer capítulo pudo verse en el desaparecido diario vespertino madrileño ‘Pueblo’, que por problemas con la censura no completaría su publicación.
Pero a principio de la década de los 70, la capacidad de fascinación de su trabajo no era menospreciable y ello hizo que su obra pudiera verse colgada en galerías de arte convencionales (Galería Lázaro), terreno vedado para los autores españoles de cómics de aquellos años (y de estos).
Su éxito americano produjo que le empezaran a llover ofertas y contratos desde EEUU. A partir de entonces este país se convertiría en el mercado natural de Esteban Maroto y trabajaría en especial para las revistas de la Warren. Su ‘cocina’ entonces comenzó a tomar un aroma adaptativo claramente yankizado.
Como autor, su trabajo al otro lado del Atlántico le supuso una trampa de doble ‘clic’. Por un lado le garantizaba unos suculentos ingresos, pero al mismo tiempo, al desbordar su capacidad de trabajo y de reflexión sobre el mismo, lo empobrecería con el paso del tiempo y el proceso de ‘achicharramiento’ del dibujante se terminaría consumando.
En lo argumental cabe señalar que sus temáticas, a partir de esta obra, se deslizarían hacia un pesimismo subyacente que empaparía poco a poco todos sus trabajos y desembocaría años más tarde en elementos demoníacos bastante desagradables. Los dos relatos cortos que presentamos tiene un final nada optimista y aunque la belleza de las planchas resultaba evidente, lo diáfano y luminoso en la obra de Maroto había concluido con 5 X INFINITO.
Pero yendo más allá de disquisiciones más o menos opinables, lo que nos parece de todo punto evidente es que la obra de Esteban Maroto tenía algo especial, algo que la hacia diferente. Quizás fueran sus bellísimas mujeres, su grafismo, su composición de página, sus tramas o una mezcla de todo ello, pero sus seguidores se contaron y todavía cuentan por miles (en España y fuera de ella).
Al final, ‘Manly el guerrero’ mutaría de nombre por motivos comerciales y se transformaría en ‘Dax the warrior’. Tuvo dos ediciones en España y nosotros consideramos la primera (Toutain), por su impresión y tamaño, la mejor con diferencia. No comprendemos como no se ha vuelto a publicar, pues es un material que ‘se vende solo’ y las dos ediciones anteriores están completamente agotadas hace muchísimo tiempo.
Otros aguerridos bárbaros (incluido el propio Conan) saldrían posteriormente del pincel de este autor con posterioridad a Manly-Dax, y de ellos daremos cuenta en próximas entradas. Algunos procederían de su propia ‘fabrica’ y otros le vendrían mecanografiados en ingles de más allá de los mares.
Queremos con este pequeño apunte rememorar su trabajo de aquella época y rendir homenaje a uno de los autores que más nos hicieron disfrutar con su arte.