22/3/09

LAS ADAPTACIONES LITERARIAS AL CÓMIC

El cómic ha utilizado en multitud de ocasiones a la literatura como punto base para la realización de un guión. Dado que existe el problema de los derechos y teniendo en cuenta que los autores de este medio no suelen tener ni el dinero para pagarlos ni los canales para obtenerlos, la mayor parte de los que deciden hacer este tipo de adaptaciones optan por una doble vía. O bien piratean una idea inicial y la adaptan a lo que quieren hacer, o bien tiran del cajón de sastre de la literatura universal. En este último territorio la literatura decimonónica es especialmente apetecible, pues es más afín al pensamiento contemporáneo que otras.
MOBY DICK

Ilustración de José Ramón Sánchez.
Las obras de Shakespeare resultan arquetípicas en torno a las pasiones del ser humano y los grandes títulos de la literatura del siglo XIX lo son en relación a lo que venia después (s. XX), que no era poco. Sin ánimo de ser prolijos diremos que Moby Dick es una parábola sobre el enfrentamiento del ser humano (Capitan Achab) con el medio (Moby Dick) y su destrucción conjunta. ¿Les suena? Melville no era un autor de largo recorrido, como Stevenson, Poe o Wells, y si hoy día se le recuerda es precisamente porque acertó a plasmar este conflicto de forma convincente en una novela.
¡Bien! Pero aquí se habla de cómic, así que pasen y vean como interpretan esta gloriosa epopeya unos autores de amplio calado. Cada ser humano es un universo en si mismo y su interpretación del mundo es única e intransferible. Ninguna de las versiones del gigante blanco que presentamos tiene nada que ver con la otra y todas son buenas. Pero ¡Ojo! tengan en cuenta que escoger, muchas veces supone renunciar.
Will Eisner

En algunos autores de cómic, tiene preeminencia lo grafico (la mayoría) y en otros la predilección esta en lo literario, convirtiéndose el dibujo en un atajo para llegar a lo que a ellos realmente les interesa. Eisner pertenece a este segundo grupo.
En su haber figura ‘Spirit’, (del que por cierto, hace poco hemos tenido una horrorosa adaptación al cine, realizada por Frank Miller) y ¡como no! la invención de un genero, que si bien no era nuevo, ha sido refundado gracias a su ‘Contrato con Dios’ con el nombre de ‘novela gráfica’. En su debe, esta una cierta pretenciosidad y pesadez en todo lo que hacia (esto es opinable).

Este ‘Moby Dick’ se encuentra recopilado en el segundo de los libros que hizo sobre lo que el denominaba ‘El arte secuencial’. Si bien, la datación de la obra es muy antigua, no deja de ser curioso, en un autor como Eisner, la ingenuidad e inocencia de su planteamiento.

Dino Battaglia

La obra y la personalidad de Battaglia requieren un libro. Aquí y ahora nos limitaremos a esbozar un somero apunte sobre este magnífico autor.

Muchos artistas (no solo de cómics) se mueven entre lo que hacen y lo que desean hacer. Por supuesto, que pasar de una cosa a la otra no es tarea fácil. Cuando Battaglia realizó esta adaptación para la revista ‘Sto. Kirk’ (1.967) se encontraba en pleno periodo de transición. Por una parte, el universo infantil-juvenil (que conocía tan bien) se le estaba quedando pequeño a ojos vista, y por otra, no se atrevía a soltar amarras. Su ‘Moby Dick’ es una buena muestra de las dudas que le atenazaban en aquel tiempo

Seria su amigo Sergio Bonelli (el editor de Tex) quien rompería el nudo gordiano en 1969, al llevar unas páginas suyas (sin su permiso) a ‘Linus’. Este pequeño y aparentemente insignificante acontecimiento redirigiría la carrera de Battaglia hacia su versión más adulta y brillante.

Como muestra de su meticulosidad cuando emprendía una obra, os presentamos también (por el mismo precio) parte del trabajo de documentación acumulado para la realización de la misma.

Paul Gillon
Nos encontramos ahora frente a uno de los mejores dibujantes que ha dado el cómic francés y resume en si mismo una de las problemáticas del cómic en general. Sin un buen guión, difícilmente se llega a ningún sitio.

Inició su andadura en los 50, con un relato sobre la revolución comunista en China ‘Tormenta en China’ (tema difícil donde los haya). Después navegaría brillantemente por el género de piratas con Jérémie. También se movió con soltura en las tiras de prensa con ’13 Rue de l’Espoire’. Su cota máxima la lograría con los cuatro primeros episodios de ‘Los naúfragos del tiempo’ bajo guión de Forest (aunque lo firmarían conjuntamente). Los seis siguientes (que firmaría solo), a pesar de notables aciertos gráficos, fueron perdiendo fuelle en la parte literaria e imaginativa. Tocaría el tema del sexo explicito con los cuatro episodios de ‘La superviviente’ (un relato de ciencia ficción) y los tres de ‘Los leviatanes’ (policiaco). Del sexo explicito paso a lo ofensivamente pornográfico en ‘Juana de Arco’ (tengamos en cuenta que es santa y es la patrona de Francia) y ahí si que pinchó en hueso. Esta última parte de su trabajo es de dudoso gusto y sospechamos que su publico no aumentó (como tal vez pretendía), sino más bien todo lo contrario.

Hemos citado algunos de sus trabajos, pero realizó muchos más. ‘Moby Dick’ es el encargo de una editorial que proyectaba pasar al cómic los clásicos de la literatura universal. También, y para la misma colección, haría una interesante versión de ‘El jorobado de Notre-Dame’. Las páginas que presentamos, tienen todas las características del arte de Paul Gillon: un magnífico dibujo unido a una frialdad de planteamiento que le aleja del lector.

Bill Syenkiewick
La sensibilidad norteamericana y la europea en torno del cómic son muy diferentes. Así que algunos dibujantes europeos que trabajan para Estados Unidos (sobre todo en ediciones de superheroes) han tenido que ser previamente lobotomizados para poder realizar correctamente su trabajo (¡es broma!). A pesar de la superioridad intelectual europea, no debemos olvidar que el cómic como tal, nació y se desarrolló en Estados Unidos y esta en deuda con muchos de los autores que ha habido al otro lado del Atlántico (inclúyase toda la escuela clásica). Obsérvese que decimos ‘ha habido’, porque últimamente la cosa esta mas bien flojita.

Ningún gran personaje europeo de cómic (de Asterix a Tintin), ha logrado nunca triunfar en USA y obras europeas de altísimo nivel no alcanzan tirajes de más de 10.000 ejemplares, cifra ridícula para ese país. El lector medio norteamericano tiene características mucho más ‘frikis’ que el europeo, y a la mayor parte de ellos no les gusta lo que se hace en la vieja Europa, (lo encuentran demasiado ampuloso e intelectual), aunque curiosamente, si les gusta a los profesionales del medio (igual que en el cine). Hacemos este preámbulo para presentar a Bill Syenkiewick, un extraordinario artista del que habría muchísimo que hablar y que solo tenía un defecto para su propio mercado, era demasiado afín a los planteamientos europeos. O dicho de otra forma, es un autor muy ‘leido’ y ‘escribido’.

Realizó su ‘Moby Dick’ como un encargo; luego, en una entrevista diría que se arrepentía de ello, no por el resultado grafico (que es excelente) sino porque pensaba que el cómic no debía ser feudatario de otros medios.

Carrillo – Antonio Pérez García
El pincel y Carrillo eran hermanos siameses. Sin embargo su estilo era muy personal y no debía nada (o casi nada) a Caniff. Sus trabajos en ‘Gaceta Junior’ (1969) le dieron renombre en el mundo profesional. Podemos recordar una especie de ‘Tarzan’ transplantado a la India que se llamaba Sambhú, mas tarde rebautizado como ‘Gora Gopal’.

Buen profesional del medio, no llego nunca a brillar en exceso, quizás por la feroz competencia entre la gran cantidad de buenos dibujantes que había en la época.
Como anégdota, decir que si bien las mujeres de Carrillo eran muy guapas, en mi humilde opinión les sobraban de 5 a 6 kilitos (cuando menos) o no.

Ilustración de portada de Antonio Bernal
Su ‘Moby Dick’ lo realizó para la colección de Bruguera ‘Joyas de la Literatura Universal’. Es un trabajo de encargo, realizado de forma muy correcta y pulcra. El color no es obra suya, y dado como se las gastaban los coloristas de esa editorial en el policromado, no se puede decir que esté nada mal.

Fontanarrosa
La facilidad para el dibujo del argentino Fontanarrosa era enorme. Era capaz de cuadrarse una página en muy poco tiempo y además tenia un sentido innato de la composición de página que lo hace visualmente muy atractivo. Hablamos en pasado porque desgraciadamente falleció hace poco (2007).

Su principal ocupación fue el dibujo humorístico. Recordamos varios albumes sobre el futbol argentino realmente abracadabrantes. Colaboró en algunos espectáculos de “Le Luthier” (Mastropiero que nunca).
Esta sátira de Moby Dick salió originariamente en ‘Totem’ y estaba unida a otras reinterpretaciones personales de los clásicos literarios. A nosotros nos gusta.

Leo Durañona
Argentina es un país que ha dado al mundo una enorme cantidad de dibujantes de enorme talento. De Breccia a Salinas, pasando por Quino, la lista es grande y sus componentes difícilmente podrían ser encuadrados en un estilo o escuela, aunque eso si, tienen un toque que podríamos calificar de ‘europeo’. La mayor parte de ellos no han tenido más remedio que emigrar (ellos o su trabajo).

Durañona venía de la publicidad y se nota. Trabajó durante varios años para las revistas de terror de la Warren, y a través de sus ediciones en España tuvimos noticias de su trabajo. Más tarde le volveríamos a ver en las publicaciones de Toutain.
Este trabajo pertenece a su etapa argentina y ya contiene los elementos que le darían cancha en los años que se dedicó al cómic: solvencia y base gráfica. No descartamos revisitarle en alguna otra ocasión para comentar más ampliamente su trabajo.

Anónimo norteamericano – A MOVIE CLASSIC DELL 1956. (¿Frank Thorne?)
Durante muchos años, ni los guionistas, ni los dibujantes en USA de comic-book salían en los créditos. Este es un caso de excelente factura, que no sabemos a quien adjudicar, aunque tenemos dos sospechosos.

Dibujado por Frank Thorne inicial, mucho antes de que se disfrazara de brujo y se paseara por todas las convenciones de cómic norteamericanas con “Stas. Guerreras muy agraciadas y muy ligeras de ropa” (Alex Toth nunca le perdonaría eso, ni que clonase el estilo de Kubert y se lo recriminaría hasta el final).


19/3/09

LAS OCASIONES PERDIDAS DEL CÓMIC ESPAÑOL- ALMA DE DARGÓN

El llegar a realizar una obra coherente y de calidad, parece requerir en España, no solo unas cualidades artísticas fuera de serie, sino también una actitud de combate irrenunciable de la que no todo el mundo esta provisto. La vida tranquilita de muchos dibujantes belgas es lo que la mayor parte de los dibujantes españoles hubieran querido para si.

Hay países que nunca han tenido la más mínima posibilidad de ser una potencia en el cómic. No es el caso de España. Hubo un momento en que dispuso de una cohorte de autores extraordinaria en activo: Blasco, Palacios, Ambrós, Ibáñez, Víctor de la Fuente, Longarón, Clavé, Ortiz, Bermejo, Bielsa, Pardo, Fernando Fernández, Calatayud, Sió, Gimenez, Maroto, García, Jan, Font, Bernet …con veinte bastan, para que seguir. Todos jugaban en primera división y la mayor parte de ellos terminarían jugando en ligas foráneas y con un estilo de juego que no era el que les gustaba.


Este cartel de dibujantes de nivel extraordinario daba para mucho. Solo hubiera necesitado desarrollarse en una industria mínimamente en condiciones y haber podido realizar su trabajo de forma adecuada. No fue así, y a ello hemos querido dedicar una serie de artículos que hemos llamado ‘Las ocasiones perdidas del cómic español’. Los ámbitos del tema son diversos, se puede escoger un autor, una obra o una revista. En este caso hemos elegido una obra que se titula:
ALMA DE DRAGÓN
El caso de Esteban Maroto es muy particular y requeriría un análisis en profundad. Tan admirado como denostado, constituyó durante mucho tiempo una de las grandes esperanzas del cómic español. Con ‘5 X INFINITO’ demostró que estábamos ante un autor fuera de serie y recibió el espaldarazo norteamericano al obtener el premio de la Academia Norteamericana del Cómic (1970), en dura competencia con Gir y Bellamy.


Con tan buenos augurios, dio la sensación que íbamos a tener un autor contrastado a nivel internacional que posiblemente abriría el camino a otros. Lamentablemente no fue así, o por lo menos no en la medida y de la manera que nos hubiera gustado. Maroto durante algunos años nos ofreció páginas de una gran belleza, pero nunca llegó a pasar el corte de lo que suponía un trabajo mercenario.
Ahora, viajemos en el tiempo y vayamos al 1 de junio de 1972. Entonces, todo parecía posible para Esteban Maroto y para el cómic español. En su numero 39, Trinca (la mejor revista de cómic que ha habido en España) inició sin previo aviso una serie suya a caballo entre la ciencia ficción y la fantasía. Trataba de la invasión de un planeta por tropas alienígenas y de la resistencia que les opone una hermosa amazona guarnecida por sus poderes mágicos. El nombre de la protagonista era el mismo que el de la serie: ‘Alma de Dragon’. Después de varias entregas, el relato fue cancelado antes de su finalización por motivos que no vamos a recordar aquí. Lo que si recordamos, es que algunas de sus páginas siguen siendo de una belleza impresionante.



LAS OCASIONES PERDIDAS DEL CÓMIC ESPAÑOL- ALMA DE DARGÓN-1


Alma de Dragon’ hubiera podido ser una serie de éxito a nivel internacional, pero el proyecto fue cercenado de raíz, olvidado en un cajón y pasó al reino de lo que hubiera podido ser y no fue durante años. En 1978, el editor de ‘Totem’ le ofreció a Maroto completar la historia para poder publicarla íntegra en el número 7 de la revista ‘Bugmerang’ (en blanco y negro). Maroto la concluyó sin demasiadas ganas y ahí se terminó la historia de ‘Alma de Dragon’.


Hoy, casi cuarenta años después de su primera edición, queremos recordar a un autor que nos hizo disfrutar como pocos lo han hecho. Nuestra forma de rendirle homenaje ha sido dar color a las páginas que completaron el relato en blanco y negro, pues el relato original era en color. Hemos intentado ser lo mas fieles posible al tipo de color que Maroto decidió para esta obra (creemos que utilizó rotuladores). Sabemos que estas páginas no son las mejores y que las hizo para concluir un trabajo pendiente, pero nos hacia ilusión pensar que la obra hubiera podido ser terminada en condiciones, tener éxito y haber cambiado el rumbo de la carrera artística de Maroto en particular y del cómic español en general.