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21/7/09

ENTRE DOS AGUAS (2).- DINO BATTAGLIA.


Hay un tipo de trabajos que no son exactamente ni cómic ni ilustración. Los podríamos llamar ‘ilustración narrativa’, pero el nombre es lo de menos.

Hemos decidido hacer una serie de entradas para reivindicar esta forma de narrar, que en la actualidad ha sido prácticamente abandonada. Para ello hemos buscado una serie de autores realmente extraordinarios que hicieron trabajos en este ámbito. Para abrir el fuego escogimos a Jesús Blasco y para continuar tenemos a Dino Battaglia que fue (y es) uno de los más grandes artistas que ha dado Europa en el cómic, aunque a él le gustaba calificarse de mero artesano.

DINO BATTAGLIA
Hay un momento en la vida de las personas y en la vida de los artistas, en que o se va hacia delante o se marcha hacia atrás. En el año en que Dino realizó su ‘Tartarín de Tarascón’ se encontraba repleto de dudas. Había trabajado durante años para alcanzar un alto nivel gráfico, pero en esos momentos no sabía exactamente que camino tomar. Sabia que debía hacer más complejo su arte, pero no sabia como.

Sergio Bonelli, además de editor, uno de sus más grandes amigos, rompió el nudo gordiano, cuando fue a Linus (sin su permiso) con varias paginas de Dino y le abrió el camino a lo que seria posteriormente toda su obra ‘adulta’.

Estas hermosas páginas que presentamos en bicolor, pertenecen a la época inmediatamente anterior (1967) a ‘Totentanz’. Hemos remasterizado la versión que realizó en España ‘Gaceta Junior’ y le hemos añadimos cuatro viñetas realizadas en color por Laura Battaglia para la portada del número en que apareció. Su esposa, como ya dijimos en su momento, fue una perfecta compañera en la vida y una inmejorable interprete de la obra policromada del maestro veneciano.

Por supuesto que Battaglia merece mucho más comentario que estas líneas, pero todo ha de llegar. Es uno de nuestros autores predilectos y lo demostraremos ampliamente a su debido tiempo.

De momento, merece la pena disfrutar de esta pequeña maravilla que ni es cómic, ni es ilustración. Paco de Lucia lo definiría como ‘Entre dos aguas’.

22/3/09

LAS ADAPTACIONES LITERARIAS AL CÓMIC

El cómic ha utilizado en multitud de ocasiones a la literatura como punto base para la realización de un guión. Dado que existe el problema de los derechos y teniendo en cuenta que los autores de este medio no suelen tener ni el dinero para pagarlos ni los canales para obtenerlos, la mayor parte de los que deciden hacer este tipo de adaptaciones optan por una doble vía. O bien piratean una idea inicial y la adaptan a lo que quieren hacer, o bien tiran del cajón de sastre de la literatura universal. En este último territorio la literatura decimonónica es especialmente apetecible, pues es más afín al pensamiento contemporáneo que otras.
MOBY DICK

Ilustración de José Ramón Sánchez.
Las obras de Shakespeare resultan arquetípicas en torno a las pasiones del ser humano y los grandes títulos de la literatura del siglo XIX lo son en relación a lo que venia después (s. XX), que no era poco. Sin ánimo de ser prolijos diremos que Moby Dick es una parábola sobre el enfrentamiento del ser humano (Capitan Achab) con el medio (Moby Dick) y su destrucción conjunta. ¿Les suena? Melville no era un autor de largo recorrido, como Stevenson, Poe o Wells, y si hoy día se le recuerda es precisamente porque acertó a plasmar este conflicto de forma convincente en una novela.
¡Bien! Pero aquí se habla de cómic, así que pasen y vean como interpretan esta gloriosa epopeya unos autores de amplio calado. Cada ser humano es un universo en si mismo y su interpretación del mundo es única e intransferible. Ninguna de las versiones del gigante blanco que presentamos tiene nada que ver con la otra y todas son buenas. Pero ¡Ojo! tengan en cuenta que escoger, muchas veces supone renunciar.
Will Eisner

En algunos autores de cómic, tiene preeminencia lo grafico (la mayoría) y en otros la predilección esta en lo literario, convirtiéndose el dibujo en un atajo para llegar a lo que a ellos realmente les interesa. Eisner pertenece a este segundo grupo.
En su haber figura ‘Spirit’, (del que por cierto, hace poco hemos tenido una horrorosa adaptación al cine, realizada por Frank Miller) y ¡como no! la invención de un genero, que si bien no era nuevo, ha sido refundado gracias a su ‘Contrato con Dios’ con el nombre de ‘novela gráfica’. En su debe, esta una cierta pretenciosidad y pesadez en todo lo que hacia (esto es opinable).

Este ‘Moby Dick’ se encuentra recopilado en el segundo de los libros que hizo sobre lo que el denominaba ‘El arte secuencial’. Si bien, la datación de la obra es muy antigua, no deja de ser curioso, en un autor como Eisner, la ingenuidad e inocencia de su planteamiento.

Dino Battaglia

La obra y la personalidad de Battaglia requieren un libro. Aquí y ahora nos limitaremos a esbozar un somero apunte sobre este magnífico autor.

Muchos artistas (no solo de cómics) se mueven entre lo que hacen y lo que desean hacer. Por supuesto, que pasar de una cosa a la otra no es tarea fácil. Cuando Battaglia realizó esta adaptación para la revista ‘Sto. Kirk’ (1.967) se encontraba en pleno periodo de transición. Por una parte, el universo infantil-juvenil (que conocía tan bien) se le estaba quedando pequeño a ojos vista, y por otra, no se atrevía a soltar amarras. Su ‘Moby Dick’ es una buena muestra de las dudas que le atenazaban en aquel tiempo

Seria su amigo Sergio Bonelli (el editor de Tex) quien rompería el nudo gordiano en 1969, al llevar unas páginas suyas (sin su permiso) a ‘Linus’. Este pequeño y aparentemente insignificante acontecimiento redirigiría la carrera de Battaglia hacia su versión más adulta y brillante.

Como muestra de su meticulosidad cuando emprendía una obra, os presentamos también (por el mismo precio) parte del trabajo de documentación acumulado para la realización de la misma.

Paul Gillon
Nos encontramos ahora frente a uno de los mejores dibujantes que ha dado el cómic francés y resume en si mismo una de las problemáticas del cómic en general. Sin un buen guión, difícilmente se llega a ningún sitio.

Inició su andadura en los 50, con un relato sobre la revolución comunista en China ‘Tormenta en China’ (tema difícil donde los haya). Después navegaría brillantemente por el género de piratas con Jérémie. También se movió con soltura en las tiras de prensa con ’13 Rue de l’Espoire’. Su cota máxima la lograría con los cuatro primeros episodios de ‘Los naúfragos del tiempo’ bajo guión de Forest (aunque lo firmarían conjuntamente). Los seis siguientes (que firmaría solo), a pesar de notables aciertos gráficos, fueron perdiendo fuelle en la parte literaria e imaginativa. Tocaría el tema del sexo explicito con los cuatro episodios de ‘La superviviente’ (un relato de ciencia ficción) y los tres de ‘Los leviatanes’ (policiaco). Del sexo explicito paso a lo ofensivamente pornográfico en ‘Juana de Arco’ (tengamos en cuenta que es santa y es la patrona de Francia) y ahí si que pinchó en hueso. Esta última parte de su trabajo es de dudoso gusto y sospechamos que su publico no aumentó (como tal vez pretendía), sino más bien todo lo contrario.

Hemos citado algunos de sus trabajos, pero realizó muchos más. ‘Moby Dick’ es el encargo de una editorial que proyectaba pasar al cómic los clásicos de la literatura universal. También, y para la misma colección, haría una interesante versión de ‘El jorobado de Notre-Dame’. Las páginas que presentamos, tienen todas las características del arte de Paul Gillon: un magnífico dibujo unido a una frialdad de planteamiento que le aleja del lector.

Bill Syenkiewick
La sensibilidad norteamericana y la europea en torno del cómic son muy diferentes. Así que algunos dibujantes europeos que trabajan para Estados Unidos (sobre todo en ediciones de superheroes) han tenido que ser previamente lobotomizados para poder realizar correctamente su trabajo (¡es broma!). A pesar de la superioridad intelectual europea, no debemos olvidar que el cómic como tal, nació y se desarrolló en Estados Unidos y esta en deuda con muchos de los autores que ha habido al otro lado del Atlántico (inclúyase toda la escuela clásica). Obsérvese que decimos ‘ha habido’, porque últimamente la cosa esta mas bien flojita.

Ningún gran personaje europeo de cómic (de Asterix a Tintin), ha logrado nunca triunfar en USA y obras europeas de altísimo nivel no alcanzan tirajes de más de 10.000 ejemplares, cifra ridícula para ese país. El lector medio norteamericano tiene características mucho más ‘frikis’ que el europeo, y a la mayor parte de ellos no les gusta lo que se hace en la vieja Europa, (lo encuentran demasiado ampuloso e intelectual), aunque curiosamente, si les gusta a los profesionales del medio (igual que en el cine). Hacemos este preámbulo para presentar a Bill Syenkiewick, un extraordinario artista del que habría muchísimo que hablar y que solo tenía un defecto para su propio mercado, era demasiado afín a los planteamientos europeos. O dicho de otra forma, es un autor muy ‘leido’ y ‘escribido’.

Realizó su ‘Moby Dick’ como un encargo; luego, en una entrevista diría que se arrepentía de ello, no por el resultado grafico (que es excelente) sino porque pensaba que el cómic no debía ser feudatario de otros medios.

Carrillo – Antonio Pérez García
El pincel y Carrillo eran hermanos siameses. Sin embargo su estilo era muy personal y no debía nada (o casi nada) a Caniff. Sus trabajos en ‘Gaceta Junior’ (1969) le dieron renombre en el mundo profesional. Podemos recordar una especie de ‘Tarzan’ transplantado a la India que se llamaba Sambhú, mas tarde rebautizado como ‘Gora Gopal’.

Buen profesional del medio, no llego nunca a brillar en exceso, quizás por la feroz competencia entre la gran cantidad de buenos dibujantes que había en la época.
Como anégdota, decir que si bien las mujeres de Carrillo eran muy guapas, en mi humilde opinión les sobraban de 5 a 6 kilitos (cuando menos) o no.

Ilustración de portada de Antonio Bernal
Su ‘Moby Dick’ lo realizó para la colección de Bruguera ‘Joyas de la Literatura Universal’. Es un trabajo de encargo, realizado de forma muy correcta y pulcra. El color no es obra suya, y dado como se las gastaban los coloristas de esa editorial en el policromado, no se puede decir que esté nada mal.

Fontanarrosa
La facilidad para el dibujo del argentino Fontanarrosa era enorme. Era capaz de cuadrarse una página en muy poco tiempo y además tenia un sentido innato de la composición de página que lo hace visualmente muy atractivo. Hablamos en pasado porque desgraciadamente falleció hace poco (2007).

Su principal ocupación fue el dibujo humorístico. Recordamos varios albumes sobre el futbol argentino realmente abracadabrantes. Colaboró en algunos espectáculos de “Le Luthier” (Mastropiero que nunca).
Esta sátira de Moby Dick salió originariamente en ‘Totem’ y estaba unida a otras reinterpretaciones personales de los clásicos literarios. A nosotros nos gusta.

Leo Durañona
Argentina es un país que ha dado al mundo una enorme cantidad de dibujantes de enorme talento. De Breccia a Salinas, pasando por Quino, la lista es grande y sus componentes difícilmente podrían ser encuadrados en un estilo o escuela, aunque eso si, tienen un toque que podríamos calificar de ‘europeo’. La mayor parte de ellos no han tenido más remedio que emigrar (ellos o su trabajo).

Durañona venía de la publicidad y se nota. Trabajó durante varios años para las revistas de terror de la Warren, y a través de sus ediciones en España tuvimos noticias de su trabajo. Más tarde le volveríamos a ver en las publicaciones de Toutain.
Este trabajo pertenece a su etapa argentina y ya contiene los elementos que le darían cancha en los años que se dedicó al cómic: solvencia y base gráfica. No descartamos revisitarle en alguna otra ocasión para comentar más ampliamente su trabajo.

Anónimo norteamericano – A MOVIE CLASSIC DELL 1956. (¿Frank Thorne?)
Durante muchos años, ni los guionistas, ni los dibujantes en USA de comic-book salían en los créditos. Este es un caso de excelente factura, que no sabemos a quien adjudicar, aunque tenemos dos sospechosos.

Dibujado por Frank Thorne inicial, mucho antes de que se disfrazara de brujo y se paseara por todas las convenciones de cómic norteamericanas con “Stas. Guerreras muy agraciadas y muy ligeras de ropa” (Alex Toth nunca le perdonaría eso, ni que clonase el estilo de Kubert y se lo recriminaría hasta el final).


29/1/09

BATTAGLIA. El color en Battaglia-2

LAS ¾ PARTES DE ÉL.

Laura Battaglia (de soltera Laura De Vescovi) esposa de Dino Battaglia.

Profesionalmente Laura Battaglia ayuda a su marido en una medida  en absoluto modesta. Es ante todo su guionista habitual y casi exclusiva. Se encarga del color cuando es necesario. Le aconseja en la elección de las obras, aunque no sea siempre escuchada. No es poco, pero aquí termina la prevalencia de Dino. En este punto, la superioridad masculina en la economía de la pareja cesa bruscamente para dejar paso a una especie de dominio total de la otra ‘media naranja’. Laura Battaglia (una mujer especialmente complaciente con el otro, mas joven que juvenil) asiste como entrenador, manager y sparring. Es ella quien dirime los asuntos fiscales, discute los contratos, resuelve los asuntos pendientes en cualquier parte y despacha la correspondencia. Es ella quien realiza las operaciones bancarias. Es ella, naturalmente,  quien realiza las compras de todo tipo, incluso las de cigarros y artículos de fumador, cuando no trabaja por su cuenta en calidad de sastre, camisera, bordadora o hace punto.

El Proceso de color que utilizaba era, por otra parte el usual en aquellos años, dar color sobre una prueba que normalmente te proporcionaba la editorial, o fotomecánica, y que solía ser sobre un papel especial que no dilataba con la aguada, por lo que tampoco chupaba bien la acuarela, aunque secaba rapidamente  (normalmente se coloreaba con temperas para evitar los cortes de color) que encajaba perfectamente con el fotolito negro del dibujo a tinta.  HD.

Antes de pasar al papel triunfante de Laura Battaglia en cocina, es necesario precisar a las posibles objeciones feministas de subordinación y esclavitud de la mujer, que en este caso se trata exactamente de lo contrario. Mirándolo con atención, en la pareja Battaglia el esclavo es el Maestro. Un esclavo complaciente y complacido; tratado como mejor no se puede, reblandecido y viciado, pero totalmente rendido en servidumbre. La Sra. con el fin de satisfacer su deseo de actividad   ilimitada    y    frenética,    ha sustraído poco a poco, consensuadamente se entiende, todo posible campo al marido, aislándolo en el rincón dorado de su creación artística, del cual es imposible evadirse ni aun en el caso de tener ese extraño capricho. Dino Battaglia es, a fin de cuentas, un gran dibujante-objeto.

5 SU MARTE de 1967

Y todavía nos queda la ya anunciada cocina, en la que Laura adquiere el cetro de la armonía y llega a resultados extraordinarios. Danesa de nacimiento, parte de una base centro-europea consistente, sin olvidar claro, la gran escuela culinaria véneta, añadiendo paso a paso, la gran tradición de las distintas cocinas regionales italianas y la indispensable selección de lo mejor de la cocina francesa. Esta ya impresionante masa de conocimientos y experiencia, viene normalmente filtrada y reintegrada personalmente, por lo que cualquier plato salido de la ‘nouvelle’ cocina Battaglia es una aventura emocionante y siempre con un final feliz.  La gama de las realizaciones gastronómicas de la Sra. es casi infinita: va desde una inenarrable pasta y ‘fagioli’ (gratinada al modo particular del editor Bonelli) a toda una serie de carnes en ‘croûre’, así como innumerables postres y helados enteramente fabricados artesanalmente en casa.

IVANHOE de 1965

Para los invitados alcohólicos (entre los cuales me suscribo) hay productos de una destilería semiclandestina gestionada sin ánimo de lucro por Laura Battaglia.

Es inútil añadir que todo esto contribuye bastante a reincidir cada vez  más en su jaula dorada al ‘Maestro del Portello’. Y por supuesto a sus amigos.  

Artículo de RANIERI CARANO (sobre el texto).

28/1/09

DINO BATTAGLIA. El color en Battaglia-1


Laura Battaglia era en opinión de Hugo Pratt una de los mejores, si no el mejor, de los coloristas italianos. Y Pratt además de un magnífico acuarelista no era muy dado a los elogios injustificados. Le encargaría la versión en color de algunas de las aventuras de Corto Maltesse.

Laura fue la compañera a lo largo de 33 años de Battaglia. Su compatibilidad estaba basada en la complementariedad de los opuestos. Llegaron a formar lo que podríamos llamar un ser bifronte. Protegió las partes vulnerables de Battaglia con esmero y abnegación. Si Battaglia era un poco triste, ella era la extroversión, la alegría y la jovialidad manifiesta. Si a Battaglia no le apetecía hablar con alguien, iba ella. Si la guionización le aburría, ella le echaba una mano. Si a Battaglia le gustaban los ‘saraos’ con gente  importante,  ella  los  organizaba. Y esta complementariedad en el terreno de lo personal filtraría a lo profesional y produciría una nueva dimensión más esperanzada de las planchas que originalmente Battaglia realizaba en su melancólico blanco-gris-negro.

El gran éxito como colorista de Laura no fue dar un color mas o menos vistoso al trabajo de Battaglia, sino el hacer una difícil simbiosis entre el  planteamiento inicial del autor y su versión policromada. Sin traicionar su espíritu original, Laura abre  un nuevo espacio por el que puede entrar la luz del optimismo y la claridad del concepto. O en otras palabras, la reelaboración coloreada por las manos de Laura, genera una dimensión mejorada y distinta del esfuerzo inicial.
En Laura Battaglia la belleza esta al servicio de la funcionalidad. La gama de coloratura es exquisita, pero está incardinada siempre en función de una mayor comprensión y legibilidad de la obra.

 En los últimos años de su vida Battaglia intentó adaptar su obra  poco a poco  a su trabajo en color. Procuró  ‘aclararlo’ en sus grises y reducir los negros, sin llegar a desembarazarse totalmente de ninguno de los dos. Aunque no se desentendiese  totalmente de la versión coloreada, sabia que al final el resultado seria bueno;  y por supuesto, con Laura a su lado, estaba en lo cierto.